Reflexiones sobre afinación, por Gabi La Malfa

Afinar cantando es reproducir con la voz exactamente la melodía que deseo. Primero debo escucharla internamente. Es el resultado de una buena escucha interna, a veces combinada con una externa. En ocasiones solamente se necesita una buena imaginación melódica, que puede estar acompañada por una armonía (imaginaria) o no. Por supuesto, en el caso de que exista un desarrollo armónico, (ejecutado por instrumento o por otras voces) una buena escucha de él. 

Esto parece una destreza, y algunos lo idealizan y lo llaman “don”, pero no creo que sea así.

El oído es un sentido muy particular, ya que no se puede “cerrar”. Se supone que oímos (los que tenemos esa suerte) todo el tiempo, todas las fuentes sonoras que llegan a nosotros. Pero entonces: ¿por qué algunos afinan y otros no lo logran?

Antes de responder a esta pregunta haré un paseo por algunas relatividades, que creo que vienen al caso:

Hay varias definiciones de “afinación” en el canto: para un músico instrumentista, por ejemplo, no será lo mismo que para un cantante. Quizás el instrumentista cuando cante no pretenda llegar a una perfección en cada nota que emita, y se conforme con reproducir aproximadamente la melodía en cuestión. Para un cantante lírico no será lo mismo que para uno de música popular. Dentro del canto “erudito” también hay diferencias entre uno de ópera o música de cámara y uno de música contemporánea. Y dentro de la música llamada popular se podrán hacer miles de distinciones, ya que cada estilo tiene sus propias leyes, inflexiones, aproximaciones y emocionalidades que hacen de la palabra “afinar” un término muy relativo: bossa nova, jazz, rock, folklore, cantos indígenas, étnicos varios, canciones de autoría propia. Además, cada persona llegará en sus pretensiones de afinación, así como en sus estudios musicales, hasta donde tenga la necesidad. Por otro lado, seguramente, la profundización de sus estudios de instrumentos, técnica vocal, armonía, intervalos y lectoescritura musical (orientada a la percepción), hagan crecer su destreza y flexibilidad auditiva. El ritmo no queda afuera de estas apreciaciones. Las capacidades rítmicas van de la mano de todas las demás capacidades musicales. Y cuando hablo de “capacidades rítmicas” no me refiero solamente a la capacidad de tocar percusión o batería. (Parece una obviedad, pero se suele hacer discriminación en este sentido). Esta es sólo una de las capacidades rítmicas posibles. El ritmo en la música comprende a todas las áreas, estilos y a todos los instrumentos y la voz: la flexibilidad del fraseo de un cellista o un flautista (o un cantante) en una melodía lenta (o rápida) es también una capacidad rítmica, así como las complejidades de algunas músicas africanas, por citar algún ejemplo.

Pero entonces, volvamos a la pregunta: ¿Por qué algunas personas no pueden afinar una simple melodía?

Cada persona tendrá su propia respuesta, pero me animo a decir algunas que he recopilado a lo largo de mi experiencia:

-En general, la persona que no sabe afinar, nunca ha cantado en su vida, o lo ha hecho muy poco. De lo que se deduce que la afinación es un entrenamiento más.

– Puede que haya habido algún tema familiar involucrado. En la casa de la niñez de esa persona no se escuchaba música, estaba mal visto cantar, o esa persona era el/la hermano/a del/la que cantaba, entonces le decían: tu hermano/a es el/la que canta y vos en cambio sos bueno/a para las matemáticas o la danza… (por decir algún ejemplo)

– A veces la persona no fue escuchada debidamente en su familia, no se han tenido en cuenta sus deseos, opiniones u otros temas de orden psico-emocional, de los que hay innumerables y de las más variadas formas y colores. La persona entonces quizás en algún momento dejó de confiar en su auto-escucha.

– Algunas personas con estructuras muy “mentales”, a veces poseen una destreza o gran rapidez de su mente que hace que “piensen que escuchan”, en lugar de simplemente silenciarse y escuchar. Esto le sucede a muchos músicos instrumentistas. Por supuesto a no-músicos también, con estas características.

– Por otro lado también están los que se relajan demasiado, que dejan de prestar atención, que en general tienen estructuras muy fuertes del ego, (personalidad): no se cuestionan nada, no buscan o profundizan, a veces por exceso de auto-complacencia y otras veces por miedo a que se vea derrumbada esa barrera de supuesta seguridad. Dentro de este grupo están los que afirman contundentemente: ¡yo no afino! y construyen su identidad de esa manera, a veces desafiando al profesor.

Entonces podemos deducir que, si bien el oído está abierto todo el tiempo, la escucha se puede “cerrar” por todos estos motivos.

 De la misma forma, entonces se puede entrenar, y abrir nuevamente.

Está comprobado que las personas que supuestamente “no afinan”, van a la cancha, o a recitales multitudinarios donde el artista invita a cantar al público y… oh, sorpresa! afinan!!

En un ámbito de confianza la escucha se abre, y el canto fluye. Y la persona puede encontrar este lugar interno de sintonía, esta especie de estado de conciencia…y felicidad!

En ese momento comienza un trabajo de entrenamiento.

Estas son algunas de las observaciones que hice a lo largo de mi experiencia docente y también como cantante. Si bien he contado con un medio ambiente familiar propicio para la música también he tenido que hacer un trabajo propio con mis deseos de afinar y cantar. Cada nuevo momento, y cada nueva música me han desafiado, y aún lo hacen. Cuento con una gran curiosidad musical, entusiasmo estudiantil y docente y muy valiosas herramientas desarrolladas en los estudios con mi madre María del Carmen Aguilar y mi maestra de canto Iris Guiñazú.

Reproducción con autorización de su autora, Gabriela La Malfa. Parcialmente editado por 6 notas.

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Publicado el marzo 2, 2015 en Artículos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Buenisimo

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  2. Interesante nota, me ha pasado de estar en recitales y de escuchar gente cantar apasionadamente a mi lado y desafinando tremendamente, también recuerdo a un amigo que tenia un gran oído musical, podía tocar en la guitarra e improvisar muy bien y sin embargo era incapaz de poder cantar afinado.

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